Realizar ejercicios aeróbicos es una de las prácticas más recomendables para el tratamiento de la diabetes y de las enfermedades relacionadas con el síndrome metabólico. Estos ejercicios de intensidad moderada, practicados frecuentemente, hacen que la glucosa y los ácidos grasos se metabolicen más rápido y que aporten el nivel de oxígeno adecuado.
Este tipo de actividades, además, son excelentes para evitar problemas cardiovasculares y estimular a los pulmones para que trabajen de manera más intensa. Caminar, correr, nadar, bailar y montar en bicicleta son algunas de las opciones más efectivas y divertidas para elegir (hay variedad para todos los gustos).

La palabra ‘aeróbico’ tiene su origen etimológico en el griego y se refiere al oxígeno que el cuerpo necesita para vivir. Cuando se realiza este tipo de ejercicio hace referencia a que se está respirando mucho aire y transportando mucho oxígeno al corazón. Las actividades aeróbicas aumentan el calor corporal y provocan sensación de falta de aliento pero, los beneficios que producen son muchos. Mejoran el sistema inmunológico, así como la resistencia a las enfermedades.

La Asociación Americana de Diabetes recomienda que se acumule una duración de treinta minutos de actividad física de intensidad moderada casi todos los días de la semana. En sesiones de 10 minutos o de 15, por ejemplo. Y ya que el efecto de reducción de la glucosa, por parte del ejercicio, sólo dura un día en personas con diabetes, se aconseja practicarlos casi todos los días de la semana. La situación ideal serían 30 minutos, cinco días semanales. Se debe de recordar que la clave para que funcione el ejercicio aeróbico y notemos sus beneficios es practicarlo de manera sostenida.

Precauciones durante el ejercicio

Antes de plantearse realizar cualquier deporte físico es aconsejable diseñar un programa de actividad personalizado en base a las indicaciones médicas. Conviene estirar antes y después de entrar en materia. Para evitar la temida hipoglucemia se debe llevar consigo geles, zumos o tentempiés que contengan glucosa. Y hay que tener en cuenta, además, el horario regular de las comidas, ya que la alimentación y la actividad física modifican los niveles de azúcar en la sangre. Para ello, se debe medir la glucosa en sangre antes, durante y después de hacer deporte. Además del deporte, es esencial llevar una buena dieta alimenticia, saludable y personalizada. Y no se puede practicar si el nivel de glucosa está por debajo de los 80 mg/dl o por encima de los 250 mg/dl. Menos, si existe cetosis.

¡Atención con los pies! Conviene vigilarse los pies por las posibles afecciones que derivan en lo que se denomina ‘Pie diabético’. Si existen daños causados por la diabetes, el ejercicio más propicio sería la natación.

¿Por qué las personas con diabetes deben hacer ejercicio de manera regular? El deporte ayuda a reducir los niveles de azúcar en sangre, ayuda a mantenerse en un peso adecuado y reduce, también, la presión arterial. El ejercicio incrementa la sensibilidad a la insulina a largo plazo, aumentando la utilización de la glucosa por los músculos. Previene la depresión, la ansiedad y reduce el estrés. Es, por lo tanto, factor esencial en el manejo de la diabetes, que fomenta la calidad de vida de los pacientes afectados de esta enfermedad.

Enlace de interés:

Los mejores ejercicios para diabéticos por GUÍA FITNESS