Cada año, con la vuelta al colegio, tras las vacaciones estivales, miles de padres afrontan con cierta tensión la vuelta de sus hijos a la actividad escolar, ya sea porque es la primera vez que acuden al colegio tras el diagnóstico de diabetes o, si ya estaba diagnosticada, acuden un año más al centro “acompañados” de ella. El abogado Javier Puente, nos ayuda a clarificar la legislación y nos transmite la necesidad de seguir trabajando para reclamar una mejora en la atención de los escolares con diabetes. La diabetes en la escuela por Javier Puente.

La diabetes es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la edad pediátrica, por lo que hay muchas posibilidades de que cada profesor tenga en su clase a lo largo de su vida profesional, algún niño o adolescente con diabetes, por ello, es importante que los profesores y educadores sean conocedores de ciertos aspectos de la enfermedad, para así, facilitar la integración escolar y social del niño con diabetes.

¿Qué es la diabetes?

De manera resumida y sin profundizar en ello, podemos decir que es un conjunto de trastornos metabólicos, cuya característica principal es la presencia de concentraciones elevadas de azúcar en la sangre (Glucemia), debido a un defecto de la producción de insulina, a una resistencia a la acción de ésta para utilizar la glucosa, a un aumento en la producción de glucosa o a una combinación de estas causas.

La Organización Mundial de la Salud, reconoce tres tipos de diabetes mellitus: tipo 1, tipo 2 y la diabetes gestacional:

  • Diabetes tipo 1: que es la predominante entre los niños y adolescentes, se caracteriza por una destrucción total de las células beta, (β), lo que provoca un aumento de los niveles de glucosa en sangre por una deficiencia absoluta de insulina.
  • Diabetes tipo 2: se caracteriza por una resistencia a la insulina o, al menos inicialmente, por una deficiencia a la secreción de la misma. A diferencia de la tipo 1, no existe un componente autoinmune, y se suele presentar en personas mayores de 40 años.
  • Diabetes gestacional: aparece en el segundo o tercer trimestre del embarazo, es transitoria, y desaparece con el parto.

Hecha esta pequeña introducción, y centrándonos en la diabetes Tipo 1, es importante saber que la falta de insulina provoca una serie de alteraciones en el organismo que explica los síntomas que el niño con diabetes padece antes de su tratamiento, o en los momentos de un mal control de la enfermedad.

Síntomas diabetes

1.- Poliuria: Emisión excesiva de orina. El niño diabético necesita orinar con mucha frecuencia. Al estar la glucosa alta en la sangre, ésta aparece en la orina, y para poder eliminarse, necesita disolverse en cantidades grandes de agua, por esta razón el diabético orina muchas veces
2.- Polidipsia: Necesidad exagerada y urgente de beber. Para compensar la pérdida de agua por la orina, se necesita reponer líquidos, por ello se tiene mucha sed, lo que obliga al diabético a beber muchas veces, incluso durante la noche.
3.- Polifagia: Sensación imperiosa e incontenible de hambre. Al no poder utilizar la glucosa, las células reclaman energía, y el enfermo trata de compensarlo aumentando la ingesta de alimentos.
4.- Pérdida de peso: Aunque se aumenta la ingesta de alimentos, como la glucosa no llega a la sangre, se produce una pérdida de peso

Resumiendo, la emisión excesiva de orina, (poliuria); el aumento anormal de la necesidad de comer, (polifagia); el incremento de la sed, (polidipsia); y la pérdida de peso sin razón aparente, son los principales síntomas de la diabetes mellitus.

Todos estos síntomas o alteraciones son reversibles con la administración de la insulina. De hecho, con el tratamiento se busca mantener los niveles de glucosa en sangre del niño, dentro de unos valores normales el mayor tiempo posible durante todos los días de su vida, lo que implica compaginar de la mejor manera posible el tratamiento con todos los aspectos de la vida diaria que influyen en la efectividad del mismo. Lo importante es mantener un equilibrio entre la dosis de insulina, la alimentación y el ejercicio físico.

Este axioma que resulta tan fácil de describir, resulta muy complicado de llevar a cabo, sobre todo en pacientes de corta edad.

Hijo con diabetes, ¿y ahora qué?

Una vez que diagnostican a nuestro hijo con una enfermedad crónica, y pasada la etapa trágica inicial, el disgusto y las lágrimas, empiezan a surgir una serie de cuestiones relacionadas con el día a día del niño, que aumentan cuando se inicia la etapa escolar:

  • ¿Qué actividades puede hacer y cuáles no?
  • ¿Qué alimentos puede o no ingerir?
  • ¿Cuántas veces al día debe comer, cuántas reponer líquidos?
  • ¿Quién lleva el control de la glucosa en sangre cuando el niño está en el colegio?
  • ¿Quién le administra la insulina cuando no estamos los padres?¿Tienen los profesores obligación de administrarles la insulina?

Todas estas y muchas más, son las preguntas que nos hacemos los padres con respecto a nuestros hijos diabéticos. Para las cuestiones de naturaleza médica, encontramos respuesta en los profesionales sanitarios, pediatras o asociaciones que velan por los intereses del enfermo diabético, pero para las cuestiones de índole escolar debemos acudir a las normativas comunitarias.

Las distintas Comunidades Autónomas han aprobado una serie de protocolos básicos de actuación con los que se pretende: favorecer la correcta coordinación entre los Centros de Salud y los Centros Escolares; garantizar que los profesionales de la educación dispongan de información y formación adecuada sobre cómo se manifiesta y afecta la diabetes a los niños en edad escolar, y en último término, promover y mejorar la atención e integración de los niños diagnosticados con este tipo de patologías crónicas, en todos los espacios y actividades que se realizan dentro del centro escolar.

Pero, al margen de buenas intenciones por parte de los legisladores, y de la comunidad educativa, esto no es suficiente para proporcionar una tranquilidad efectiva y real a los padres con hijos enfermos de diabetes, que siguen preguntándose: ¿qué pasa con nuestros hijos una vez que entran por la puerta del colegio?, ¿quién los controla?, ¿qué obligaciones tiene el centro?, ¿tienen los profesores obligación de hacerle al niño las glucemias o de ponerle el glucagón?

Todas estas preguntas no tienen un apoyo normativo, por lo que nos encontramos con la ausencia de reglamentación legislativa que regule esta materia concreta, es decir, estamos ante un vacío legal, que pretende ser cubierto con los distintos, Acuerdos o algún que otro Decreto, que regula de manera general, las necesidades del alumnado que por distintas circunstancias requieren de atención educativa, hospitalaria y/o domiciliaria, procurando la continuidad del proceso formativo de este tipo de alumnos, o, en el mejor de los casos, Protocolos de Atención a las Urgencias dentro del ámbito escolar, o Adendas, que se limitan a informar sobre la enfermedad y a derivar o dar de alta a los enfermos crónicos en el programa de Alerta Escolar.

Solución transitoria

Por ello, y como solución para garantizar la salud de nuestros hijos y su plena integración social y educativa, debemos buscar aquellos Centros que en su Gestión, adecuan el proyecto educativo y el reglamento de régimen interno con el fin de facilitar la integración de los alumnos con enfermedades crónicas, adaptando al profesorado y al resto de compañeros a las situaciones, para que puedan realmente brindar un apoyo al niño con diabetes y normalizar así, su escolarización.

Y, a mayores, y con el fin de procurar la tan “ANSIADA TRANQUILIDAD”, debemos recurrir a las nuevas tecnologías, que nos proporcionarán un buen control de la enfermedad y del tratamiento, garantizando así, el desarrollo físico, cognitivo, afectivo y social de nuestros hijos. Para ello contamos con glucómetros y sistemas de monitorización que permiten, a través de aplicaciones móviles, controlar a los menores con diabetes, durante las horas que están en el colegio, y mientras nosotros estamos en el trabajo, respondiendo a las cuatro preguntas clave: CUÁNDO se ha puesto nuestro hijo la insulina, CUÁNTA se ha puesto, QUÉ tipo de insulina se ha puesto y qué nivel de glucosa tenía,  ayudándonos, en definitiva, a cuidar de la salud de nuestros seres más queridos.

¿Tienes dudas legales sobre los derechos que te asisten para el cuidado de tus hijos? Pregúntale a Javier Puente, colegiado nº 1782

Enlaces de interés

http://www.puentevicenteguzmanaresabogados.com/

https://www.fedesp.es/portal/portada_dir/portada.aspx

http://anediagalicia.blogspot.com.es/p/a-diabete-nos-colexios.html