En el siguiente testimonio, la madre de Ariadna nos cuenta cómo fue su debut en diabetes. Muchas gracias por colaborar con nosotros y dar voz a una de las fases más duras de la diabetes, su diagnóstico.

¿Cómo empieza el debut en diabetes?

“Después de una semana de noches sin apenas dormir, de pedir agua constantemente, ganas de hacer pis, días de mucho, mucho comer con ansía.

Llegó el 24 de Noviembre, como un día más nos levantábamos, desayunábamos bien y nos disponíamos a ir a la pediatra. No sabíamos el jarrón de agua fría que estaba a punto de caernos encima. Según le contaba a la pediatra lo que nos estaba sucediendo, me dijo:

– Hay que hacer una glucemia. (Yo solo cruzaba los dedos porque saliera una cifra normal)… ¿Qué es una cifra normal?

Empezaremos a hacer distintas pruebas. La primera tira solo salió HI … con miedo y sin entender nada, la dije ¿Pasa algo? A lo que me respondió:

– Vamos a hacer una tira de orina…

Los valores de Glucosa salieron demasiado altos, una segunda glucemia nos acabó por decir lo que ya nos suponiamos … 600 …

¿Y ahora qué?

Solo me dijo coge algo de ropa e iros a Ávila al hospital a ingresar. Pasaréis unos cuantos días allí. Salimos de la consulta… y me dispuse a llamar a mi madre y a mi hermano diciéndoles que teníamos que ir al Hospital.

Yo no entendía nada, sentía rabia, impotencia, dolor y sobretodo culpable, culpable por no haberme dado cuenta antes de lo que sucedía… tampoco sabía exactamente todo lo que cambiaría nuestra vida.

LLegada al hospital

La pequeña Ariadna en su debut

Llegamos a Ávila, nuestra pediatra llamó para avisar de que llegaríamos, rápido vinieron dos médicos con una silla y nos llevo a un box, después de insistir varias veces en volver a repetir una glucemia que se disponía a no detectar nuestros niveles de azúcar, la pusieron una vía y me dijeron los médicos que había que hacerla una analítica para saber cómo estaba ella y sobretodo saber cómo estaba la glucosa, mientras tanto nos pusieron bolsas y bolsas de suero. Después de un par de horas, llegaron los resultados.

Resultados

Los niveles de glucosa habían seguido subiendo (755)  y nuestra glicosilada fue de 10.9%.

Nos subieron a la habitación, nos dieron un pijama, la pesaron, la midieron, y allí apareció ella. La persona que ha ido haciendo un poco más fácil nuestro día a día. Nuestra endocrina Sara María Ruperez.

El primer día solo quiso darnos un libro y el lunes empezaríamos a hablar de la Diabetes, de cómo actuar en cada caso, de los cuidados… ingenua de mi que pensé que todo esto sería más fácil.

Estando en el hospital, aún con la piel de gallina todo se hacía más fácil porque en cuanto tocabas el botón rojo un enfermer@ corría a ti y te solucionaba todo lo que pasaba, unos voluntarios de Cruz Roja dispuestos a hacer los días de Ariadna más fáciles y divertidos, y una profesora que como decía ella… (molaba mucho).

Ariadna al final del día no paraba de llorar en la cama, preguntando una y otra vez , que sucedía, porqué estaba allí, cuándo nos íbamos a ir, pero la pregunta más dolorosa era … mamá ¿es el último pinchazo?

El alta hospitalaria

Después de 7 dias de pinchazos, charlas, pruebas, llegó el día… el alta, nos vamos a casa!!

Allí es donde te das cuenta que todo es más duro, hipoglucemias que al principio te dejan rígida, te tiemblan todo y piensas que nada malo pase. O las hiperglucemias… que no sabes si asusta más la luz amarilla del glucómetro o la cifra en sí. Y que decir, de esas personas que cuando te derrumbas, cuando lloras, cuando te acabas emocionando por tanta tensión acumulada al cabo de un día y te dicen ¿qué tal Ariadna? Y te ven así,  luego dicen.. No te pongas así,  tiene una simple diabetes. Ojalá esta condición de vida, fuese tan simple como se ve de puertas para fuera. Hace falta vivirla para saber todo lo que se pasa.

Conclusiones

Al final todo ha sido un juego de dos en el que la diabetes se ha convertido en un bichito que vive en nuestra tripita y si se le da de comer dulces, fritos.. el bichito se pone gordito y nuestro nivel de glucosa sube.

Ariadna es tan solo una niña de 6 años, que debutó con 5 años y jamás pensaría que pudiera madurar tan pronto, sabiendo que no se pueden comer ciertos alimentos solo lo que le den mamá, papá, los abuelos… y que cuando le dicen toma, es la primera que dice no puedo.

En una de las revisiones me dijo mi endocrina que en Ávila había una Asociación de personas con diabetes y rápido fui a unirme a la asociación en el que somos una gran familia con algo en común “DULCES GUERREROS”

Con ello empezamos una recogida de firmas para conseguir un “medidor continuo de Glucosa” en las que se consiguió más de 70.000 firmas entre Ávila, Valladolid, Burgos y Salamanca.

Nota informativa de inicio de recogidas de firmas en Ávila

Por cierto, OBJETIVO CONSEGUIDO!!! A los que debo dar las GRACIAS a cada una de las personas que perdió 1 minuto para firmar y mejorar nuestra vida y la de tantas personas con este mismo problema y todos los locales de Arévalo que me apoyaron y colaboraron en recoger firmas”.

La Asociación de Diabéticos Abulenses pide, junto a otras de Castilla y León, que Sanidad financie los medidores continuos “flash”.

ETERNAMENTE AGRADECIDA CON VOSOTROS.

Enlaces de interés

Mi hijo tiene diabetes, ¿y ahora qué?

Todo sobre la hipoglucemia, por Joaquín Puerma

Hiperglucemia, por Beatriz González